Las Torres Rotatorias (Rotating Towers)
Dubai bien ha ganado su reputación por el exceso y extravagancia arquitectónica. No se ha escatimado en gastos para producir lo más grande, lo más sensacional, lo más lujoso y los proyectos más inimaginables. Y dentro de este panorama, aparece un nuevo proyecto que pretende llevar un poco más lejos los términos del lujo, exclusividad y genio arquitectónico, sumando una dimensión adicional fascinante: la habilidad para generar diez veces más poder del que utiliza. Cada piso de esta arquitectura dinámica es un sólo apartamento con la habilidad de rotar independiente, dando a los residentes la posibilidad de escoger una vista nueva con pulsar un botón. Las turbinas del viento entre cada piso generarán un excedente de electricidad capaz de dotar de energía a todo el barrio que lo rodea. El método de construcción también es fascinante; cada piso estará prefabricado en segmentos, lo que hace descender los costos de construcción significativamente. La construcción, según afirman los promotores, comenzará en breve en la ciudad de Dubai, para después seguir con una segunda torre en Moscú.
Este rascacielos de 420 metros y 80 pisos, bautizado como Las Torres Rotatorias (Rotating Towers), fue diseñado por el arquitecto y urbanista italiano, David Fisher, apasionado en la redefinición de los extremos técnicos y tecnológicos en la arquitectura, en ciudades como Nueva York, Moscú, Hong Kong, París y Dubai, durante más de tres décadas.
Cada turbina tiene la capacidad de producir un máximo de 0.2 MW/hora. Dubai tiene un promedio de 4000 horas de viento anuales, con una velocidad media de 16 kilómetros por hora; las turbinas se estima que producirán aproximadamente 1.200.000 kW/hora de energía por año. Cuatro de las 48 turbinas del edificio serán suficientes para mover la torre entera, por lo que las 44 restantes, servirán su energía a Dubai.
Esta torre de características únicas, tiene un proceso igualmente innovador de construcción. Un equipo en el emplazamiento, se encargará de construir sobre una base de hormigón enorme, la espina dorsal del edificio, completada con los ascensores; mientras, un equipo separado trabajará prefabricando cada segmento de los pisos. Una vez que la base esté completa, los segmentos que conforman los pisos, serán montados en su posición, alrededor de la espina dorsal central.
Este método tiene una serie de ventajas frente a la construcción tradicional. En primer lugar, la base y los segmentos de los pisos se construyen paralelamente, por lo que la construcción es mucho más rápida, asegurando un ahorro —según estiman los promotores— de alrededor de un 30% con respecto a una torre de similares características. En segundo lugar, se necesitan pocos trabajadores en el emplazamiento de la obra (90 especializados aprox.), para trabajar en las condiciones difíciles y peligrosas de un proyecto de estas características. El resto trabajará en la fábrica, más cómodos y seguros.
El arquitecto David Fisher considera su método de construcción como el equivalente de la Revolución Industrial en la edificación. La primera fábrica dedicada a la prefabricación industrial estará situada en Italia.



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