La Expo Estación
Por Felipe Assadi
El hall central de la Estación Quinta Normal del metro es una excepción a la falta de compromiso que generalmente tiene “la calle” con la difusión cultural. La vía pública, como soporte de todo tipo de estímulos, debe compartir sus esfuerzos con la publicidad siendo ésta quien se lleva la mayor parte del cupo. Existe una evidente escasez de lugares de exhibición, espacios que habitualmente son “inventados”, que no fueron diseñados con fines expositivos pero a los que finalmente hay que sacarles partido.
Una vez leí que los recintos de paso, aquellos que están dentro o son adyacentes a estaciones de metro o de tren, son lugares inútiles que sólo sirven para el avisaje rápido, ya que nadie se detiene a observar una exposición ni sale de su rutina para introducirse en un tema cultural.
Metro planteó lo contrario desde el inicio. Las estaciones sí cumplen ese rol. Pese a que algunas tienen condiciones más estrechas que otras, la mayoría dedica una buena parte de sus instalaciones a distribuir cultura. La estación Quinta Normal sorprende por eso ya que define un espacio que está continuamente dedicado al arte y la educación.
Una estación de transporte, hablando en términos generales, ya no es un túnel donde el tiempo se reserva para un ir y venir rápido y rutinario. El concepto del tiempo es otro, y su éxito también ha sido cuestión de tiempo. La estación se entiende ahora como una oportunidad de intercambio cultural, en la que uno puede permitirse un roce diario con ciertas materias que comúnmente podrían no estar al alcance de todos. Por anga o por manga nos entrará, a quienes pasemos todos los días por el mismo lugar, un poco de cultura gratuita, utilizando el mismo principio que usan los publicistas para convencernos de comprar sus productos. El formato no deja de ser curioso, pero la arquitectura de las estaciones de nuestro metro no sólo lo admiten sino que lo especifican. Quinta Normal, por ejemplo, es una estación–exposición. Si no hay una muestra se ve vacía, inerte, inútil.
Postdata: Un regalo de quienes ven en este lugar una oportunidad de aportar a miles de transeúntes al día.
Ilustración: Francisco Javier Olea
Fuente: emol.com


Deja tu comentario!