Adiós a los huevos
Por: Felipe Assadi
Debido a una rotura en una de sus piezas, el teleférico del cerro San Cristóbal –una de las atracciones más visibles del Parque Metropolitano– dejará de funcionar entre seis y ocho meses. La reparación, por tratarse de una tecnología obsoleta, pone incluso en riesgo el futuro de estas viejas instalaciones, que ya hace un poco más de un año le dieron un mal rato a una veintena de turistas al quedar literalmente “colgados” durante tres horas.
Algunos se preguntan ¿qué será del Parque Metropolitano sin teleférico? Lo cierto es que éste ha pasado inadvertido durante años para muchos santiaguinos. Incluso hay quienes ni siquiera se han subido aún cuando se dice que se estila llevar a los invitados extranjeros al cerro para que vean la ciudad a través del smog desde uno de los huevos. Los pocos que suben, según las estadísticas, lo hacen en auto.
Por supuesto que se echará de menos el teleférico. Y el funicular también. El cambio de tecnología que se espera para ambos medios podría incluso reactivar alguna de las tantas ideas que han dado vuelta estos últimos años, como la de convertir el teleférico en un sistema de transporte público y sumarlo a una red que, incluyendo al funicular, una el oriente y el poniente del cerro por encima del Parque. A eso se suma un proyecto de Matilde Pérez para pintar los huevos, el que está aprobado y cuenta con apoyo del Fondart.

La pérdida –aunque temporal– del teleférico es, más allá de la nostalgia, una oportunidad para incorporar estaciones nuevas, extensiones hacia otros frentes del cerro, nuevos carros más grandes o con capacidad para más pasajeros, mayor seguridad y sobre todo, reinsertar un elemento que le da vida y movimiento no sólo al Parque sino a toda la población que circunda el cerro o que al menos lo tiene presente dentro de su alcance visual.
Una oportunidad para que los huevos de colores, a cuyos ventanales ya no les cabía una sola raya más dejen espacio para un proyecto que sea acorde con los nuevos requerimientos que la ciudad tiene en cuanto a transporte y a la vez con aquellas que el Cerro San Cristóbal presenta en cuanto a su oferta de ocio y esparcimiento.
Postdata: Un adiós momentáneo, ya que según dicen todo volverá a funcionar en menos de un año. Ojala así sea y no nos quedemos con los cables tirados, porque lo que de verdad huele a decandencia en una ciudad son las construcciones detenidas, los edificios abandonados, los ríos contaminados y tener este tipo de transportes sin utilizar.
Fuente: emol

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