El niño Símbolo
Por: Felipe Assadi
Sigamos hablando de aquello que huele a decadencia en una ciudad. Una construcción paralizada es quizá uno de los más claros indicadores de que algo malo pasa. El Costanera Center, icono indiscutible de la fortaleza económica arquitectónica tecnológica del país jaguar pasó a ser, de un día para otro, el icono indiscutible de la crisis financiera en Chile. Y eso, al gobierno le incomoda, por decirlo de un buen modo. Es que por supuesto, el mal olor de la crisis ya pasó a rancio, y la postal del bloque de hormigón armado a medio construir se instaló en la retina de la gente, quizá un poco más de la cuenta, tanto como para que el gobierno esté de cabeza buscando modos de reimpulsar sus faenas, ya que su construcción es, supuestamente, la cara visible de aquella reactivación económica de la que tanto se habla por estos días.
Así es. Quién sabe si por mera casualidad el Costanera Center se convirtió en el niño símbolo de la evolución y de la involución de nuestra economía. Y es que no tiene nada de errado eso de que estos altibajos resienten primero que nada a la construcción, siendo ésta la que da en definitiva mayor visibilidad al estado de una economía.

Pero vamos al grano. Me causan mucha curiosidad –por no decir rechazo– estas especies de pataletas por acabar a como de lugar ciertos asuntos antes de que se terminen los períodos presidenciales. Así como la “inauguritis” se agudiza en estas fechas, otras cuestiones de gran visibilidad –como la construcción, las obras públicas y otras no tan públicas pero mediáticas al fin– son causales de urgencia para poder “cerrar el año” y no dejarle el queque en el horno al que sigue.
Entre la crisis económica y otros avatares en los que no vale la pena ahondar hoy, pero que guardan relación con las negociaciones entre Cencosud y el gobierno para ver cómo se resuelven la medidas de mitigación vial –y quien las financia– el edificio se ha mantenido paralizado desde febrero de este año convirtiéndose en un real dolor de cabeza para quienes saben que la imagen del progreso quedó estancada. Aquella imagen–país, que querámoslo o no, habla por sí sola y muy fuerte; sobre todo cuando las expectativas han sido altas y las miradas de muchos países han estado pendientes, viendo desde lejos cómo se levantaba por estos lares la torre más alta de Sudamérica.
Postdata: ¿Crisis o política? Quién sabe. Lo que importa ahora es que, aprovechándose de esta opción del gobierno por tener un emblema de la reactivación, lo más probable es que el niño símbolo salga ganando. En buena hora.
Ilustración: Francisco Javier Olea
Fuente: Emol

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