Laboratorio cultural
Por Constanza Toledo Soto
Hace justo una semana se inauguró el nuevo museo romano MAXXI absolutamente vacío. Increíble, pero cierto. Sus impresionantes y sinuosos ambientes se pudieron visitar sin problema, pero quienes allí estuvieron no pudieron conocer la colección de arte contemporáneo que en un futuro próximo albergará el recinto; 350 obras que prometen estar en exhibición para la siguiente primavera europea.
No cualquier arquitectura resiste un vacío de esta magnitud. Ésta, sin embargo, es un espectáculo en sí misma. Cristal, acero y hormigón lijado fueron los materiales con que la arquitecta anglo-iraquí, Zaha Hadid, desarrolló el proyecto. Una construcción de 27 mil metros cuadrados que costó alrededor de 150 millones de euros, y que demoró once años en concretarse. El sitio elegido para su nacimiento fue una antigua instalación militar ubicada al norte de Roma, cerca del río Tíber.
Se trata de un verdadero laboratorio dedicado al arte y la arquitectura del siglo XXI. Un espacio que pretende acercar la “creatividad artística contemporánea” al público. Por lo mismo, más que un simple lugar de exhibición de obras y proyectos, allí se potenciará el desarrollo de actividades de investigación, estudio y experimentación. El ámbito de la arquitectura incluirá documentos, fotografías y piezas que darán cuenta de esta disciplina, desde los procesos productivos hasta su finalización; todo material que ha sido donado, comprado o se ha adquirido tras la realización de concursos públicos. La colección artística, en tanto, contempla exposiciones, conferencias, ciclos cinematográficos y otras actividades.
“El MAXXI es un lugar pensado para favorecer el intercambio de ideas y aumentar la vitalidad cultural de la ciudad”, señala su autora, Pritzker 2004, quien concibió un único y gran cuerpo de hormigón, apoyado en algunos sectores por sencillos pilares de acero. De esta estructura sobresale una pequeña construcción en volado bajo la cual están las puertas de entrada al museo. El interior es un cruce constante de túneles, pasillos, rampas, paredes móviles, escaleras negras, fondos blancos y aperturas al exterior. Amplios y entramados espacios que dialogan entre sí en forma innata, bajo un constante baño de luz natural.
Fuente: emol.com


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