Ampliación de Colegio Público en Oteiza de la Solana por Stepien y Barno
Autores del proyecto: José Manuel Etayo, Javier Barrera y Stepienybarno (Lorenzo Barnó y Agnieszka Stepien).
Localización: Oteiza de la Solana, Navarra.
Promotor: Ayuntamiento de Oteiza
Construcción: Arian construcción.
Presupuesto: 708.275 €
Superficie: 630 m² construidos.
Fecha de inicio y terminación: diciembre 2008 – septiembre 2009.
Fotografías: Lorenzo Barnó y Agnieszka Stepien.
El proyecto que os presentamos es el edificio de la ampliación del Colegio Público San Salvador, que hemos realizado junto con José Manuel Etayo y Javier Barrera.
Se plantea la ampliación del colegio existente para la pequeña localidad de Oteiza de la Solana. Para ello se estudia la necesidad de ampliar con más superficie el actual colegio, así como la previsión de nuevas aulas para niños de 0 – 3 años, que en breve necesitará el pueblo.
El edificio se asienta en el terreno retranqueándose del límite de la plaza que forman la iglesia y el colegio actual. La intervención desaparece bajo el terreno, quedando adaptado a la propia topografía del solar, para que la cota superior de cubierta quede al mismo nivel que la actual plaza. Esta superficie queda destinada a pista de juego para los niños del colegio. De esta forma el edificio no interfiere visualmente en la relación con el paisaje, y tampoco compite con la presencia de la fachada de la iglesia. Para garantizar la comunicación de la ampliación con lo existente, surge un paso con el semisótano del actual colegio.
Buscando la rotundidad conceptual, la intervención juega a ser extrovertida e introvertida, según las necesidades. Se muestra contundente y con carácter cerrado, en la fachada oeste, que linda con la calle de acceso, donde para marcar el mismo aparece un importante hueco en el muro de hormigón. En la orientación sur, se ubicarán grandes superficies vidriadas para atrapar y dibujar el paisaje a modo de lienzos, mientras que hacia el norte las superficies acristaladas inundan de una apacible luz neutra el corredor.
Desde las zonas principales de la ampliación surgen elementos de transición con el paisaje. Así se crean espacios donde se puede estar dentro del edificio, con la sensación de estar fuera, y se realiza la transición entre el edificio y el terreno. Todo ello, potencia la relación de lo construido con la naturaleza, como era requisito de partida. Nos gusta pensar que en estos espacios se respirará serenidad, silencio e intimidad.
El proyecto adopta una tipología con clara distinción entre zonas servidas y zonas servidoras. Las aulas quedan totalmente orientadas al paisaje y a orientación sur. Por otro lado a zona servidora queda entre ellas y el corredor (que no pasillo) que discurre en sentido longitudinal dando acceso a cada estancia, y siendo totalmente permeable a los patios que quedan a contraterreno.
Con todo ello se van surgiendo espacios de transición, umbrales y recorridos. Se ha querido crear una suerte de planteamiento escenográfico, controlando la secuencia de aparición tanto de elementos artificiales (escenarios construidos) como de elementos naturales. Se intenta echar un lazo a la escala lejana, sin olvidarnos de crear un universo particular cuando nos enfrentamos a la escala cercana. Se cuida especialmente que las estancias queden inundadas de luz. Esta luminosidad se matizada en función de las necesidades de cada espacio, buscando construir un caparazón que atrapa tanto la luz como la penumbra.
“Por la vista el bien y el mal nos llegan.
Ojos que nada ven, almas que nada esperan.”
Carlos Pellicer:


















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