Se ha entrado en una suerte de celebración en serie. Se descuelga una guirnalda plástica porque hay que colgar la que sigue.
En una encuesta reciente, el 63% de los neoyorquinos consideraba que, ocho años después de los ataques, los trabajos de reconstrucción de la zona cero iban “muy mal” y el 60% vaticinó que no se cumplirán los plazos previstos para la inauguración de las dos piezas más simbólicas, el monumento a las víctimas, que debería abrirse en 2011 y la Torre de la Libertad, en 2013.
La Escuela de Arquitectura del Paisaje de la Universidad Central ya tiene abiertas las inscripciones para los “Cursos de Extensión 2° Semestre Primavera 2009″, que se iniciarán en el mes de octubre y que están dirigidos a público general.
Un informe recientemente publicado por el Instituto de Ingenieros Mecánicos sugiere que los contenedores sellados de los diferentes diseños de algas podrían integrarse en las paredes de los edificios para producir biocombustibles y aislar de carbono.
Nunca he estado en plena conformidad con los memoriales urbanos, no por alguna aversión al recuerdo sino precisamente porque creo que los lugares para el recuerdo deben ser colectivos y no públicos.
Para que Isla de Pascua aparezca en los medios, algo tiene que estallar. Como cuando los rapanui se tomaron Mataveri, hace dos semanas, pidiendo controlar el ingreso de chilenos y extranjeros a la isla. Pero hay batallas más invisibles. Como la pelea por la construcción de un muelle que permitiría a los barcos atracar y, de paso, reducir el costo de la vida en ese diminuto triángulo del Pacífico. El tema saca chispas. Y está lejos de resolverse.
La muestra exhibe intervenciones urbanas a gran tamaño, viviendas sociales y establecimientos educacionales, realizadas entre 1989 al 2009. Este Colectivo ha sido expuesto en Río de Janeiro, Zurich, St. Louis, Lisboa y ahora en Santiago de Chile.
Martín Lejarraga es de Bermeo, pero vive en Cartagena desde hace años. Allí tiene su estudio, que ha sido seleccionado por el Wallpaper en su lista anual de jóvenes arquitectos. Cree que la arquitectura puede cambiar el mundo a través del trabajo honesto y recurre a una frase de Bartleby para explicar la sostenibilidad.
